¿Qué es la resiliencia humana?

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Cuando hablamos del término resiliencia humana, hacemos un guiño a la capacidad de las personas a la hora de adaptarse a cualquier tipo de circunstancia que no está yendo del todo bien, para aquellos/as que están vivenciando ese momento presente.

Así, en esos duros instantes en los que todo parece desmoronarse, aparece la cualidad de adaptación, que ayuda a remontar y a generar menor estrés ante las desavenencias.

La resiliencia humana, así, actúa ante cualquier problemática. Bien sea medioambiental, social, vital, monetaria, familiar o amorosa. Creando una diferenciación entre aquellas personas que se rinden más fácilmente y que se dejan llevar demasiado por sus emociones.

De este modo, el control de todos nuestros pensamientos y sentimientos, pasándolos por el filtro de la aceptación es uno de los mejores remedios para fomentar este tipo de resiliencia.

Recuerda que las personas tienen derecho a equivocarse sin culparse, a sentir sin ser juzgadas y a amar todo lo que les guste sin restricciones. La persona que es resiliente se permite ser sin importar todo lo malo que esté sucediendo ahí fuera, comprendiendo que es muy difícil pasar por ese filtro del control infinito.

Las personas resilientes son capaces de adaptarse a situaciones difíciles y de recuperarse de las dificultades. La habilidad para resolver problemas y la flexibilidad son también factores importantes de la resiliencia.

Entre los sinónimos de resiliencia se encuentran la determinación, el valor y la dureza. Todas estas palabras describen a alguien que es capaz de superar los retos y la adversidad.

Las personas resilientes son ingeniosas y decididas, y nunca se rinden cuando se enfrentan a circunstancias difíciles.

Tanto si superan las dificultades como si se recuperan de los contratiempos, las personas resilientes están impulsadas por una actitud positiva y la creencia de que pueden superar cualquier obstáculo.

La resiliencia como remedio para la pena y el conflicto

Entonces, ¿puede la resiliencia ser el remedio para el dolor más desgarrador?

Podríamos decir que sí, pero que no es la panacea de nada, sino más bien el camino para poder entender que debemos estar fuertes y amparados por nosotros mismos antes de enfrentarnos a cualquier situación del mundo que está ahí fuera.

En los peores momentos, de hecho, podrás poner en práctica la resiliencia humana:

  • Dándote cuenta de que nadie se ahogó «en un vaso de agua»

Intentando no caer en un pensamiento demasiado crítico. Sí, nos volvemos unas personas menos conscientes cuando le damos poder al pasotismo; al «no importa lo que se haga que total la vida son dos días» (algo que la ignorancia achaca a la falsa resiliencia)

Pero al contrario, fomentamos este tipo de resiliencia cuando pensamos en crecer como personas y sobre todo cuando tomamos la responsabilidad tanto de los actos buenos que cometemos como de los malos, sanándonos y hablando con nosotros mismos/as.

¿Qué no lo hiciste del todo bien? No sufras. Lo realizaste lo mejor que pudiste según las herramientas que tenías en ese momento y eso está bien.

¿Qué todo se volvió «patas arriba» en un instante? Tampoco te culpes. Tan solo te quedará encontrar las soluciones al problema que has descrito. Será lo mejor para poder ir derribando esos malestares emocionales que causan los obstáculos.

Prepárate para lo que pueda venir, fórmate, culturízate y sobre todo ámate mucho. Una mejor versión de ti mismo/a podrá darle la bienvenida a la resiliencia con los brazos abiertos.

  • Valorando tu propio esfuerzo.

Como te dije antes es muy importante que te quieras y que desarrolles tus propios métodos de autocuidado. Aunque a veces en sociedad se valora demasiado el fruto del trabajo y no el camino por el que se ha pasado hasta llegar a ello, tú no debes caer en el mismo juego. Sé consciente de todo el proceso y solo entonces comenzarás a notar cambios positivos en tu ser.

  • Sanando tu propio camino no cayendo en el victimismo ni tampoco en el rencor.

Para poder tener fuerza para alcanzar caminos mucho más beneficiosos para ti, tendrás que comenzar a soltar muchas emociones que con el tiempo suelen ser destructivas. Aquí te he nombrado solo dos, pero también se le puede agregar la envidia, el maltrato, el apego no constructivo, la negatividad...

Aunque será de lo más normal que vivas todo tipo de emociones tendrás que aprender a aceptarlas y a darle solo la bienvenida a aquellas que realmente sean determinantes para ti y tu futuro.

  • Admirando las cosas buenas que tienes y las relaciones maravillosas que están actualmente en tu vida.

Otro de los remedios para hacer crecer la resiliencia humana es saber apoyarte en las personas que son importantes para ti. Aunque esto siempre se ha hecho visible en las conversaciones de cualquier grupo de gente, es algo que la mayoría del tiempo no agradecemos.

Piensa en esa conversación de esa amistad que hoy te ha alegrado el día, la sonrisa de tu familiar o sus palabras de apoyo, ese abrazo que te animó el alma. Siempre hay momentos que son bendecidos por la paz y la tranquilidad infinita y solo cuando comiences a agradecer todo irá sobre ruedas. Ganarás en paz y calma.

  • Siendo realista con tus propios objetivos.

Procura tener una visión positiva de las cosas sin caer en las sensaciones de una imaginación desbordada. Lo mejor siempre será que quites conclusiones sobre aquello de lo que puedes opinar firmemente.

Habla con las personas que necesites para que te aporten orientación, será uno de los grandes puntos clave para que todo comience a marchar según lo esperado.

Si sigues estos consejos, seguro comenzarás a ver novedades en tu vida y lo que es más importante vislumbrarás otros caminos que te servirán mucho para aprender sobre la resiliencia humana y su capacidad para hacerte resistente ante cualquier espera o adversidad. ¡Comparte y escríbenos tus dudas!